Un comic de mi categoría no puede hospedarse en cualquier hotelucho de mala muerte. Así que decidí ir al RITZ de Londres. Seguro como estaba de que mi fama y mi saber estar me abririan sus puertas, me llevé una mala sorpresa cuando su elegante portero me prohibió el paso.
¡Mi dinero vale tanto como el de cualquier otro! Si bien es cierto que en ese momento no tenía nada de dinero, para que negarlo.
Aquí veis al susodicho portero impidiendome la entrada al hotel.


No hay comentarios:
Publicar un comentario