Muy ofendido porque no me dejaran entrar en el Ritz, decidí buscarme la vida como pude por las calles de Londres. Con mi antiguo amo había aprendido unas técnicas de supervivencia inefables. Y pensaba ponerlas en práctica.
Así que contacté con una chica que estaba dispuesta a enseñarme los bajos fondos de la ciudad. En la foto podeis verme con ella junto al puente de Londres.

