Continuando mi viaje por la pérfida Albión, decidí visitar Bath. Pero a pesar de que anduve horas y horas por la ciudad, no encontré los célebres baños.
Así que decidí preguntarle a alguien que parecía entender mi idioma (estos ingleses, empeñados en usar su moneda, sus sistemas de medida, su idioma...).
Aquí veis en la foto como el muchacho amablemente me explica las recargadas señales inglesas. Empiezo a pensar que esto es demasiado complicado para mi.
