No sabia yo que eso de los carruseles siguiese activo y, mucho menos, que fuesen tan bonitos. Acostumbrado a alguien que daba vueltas para cualquier tontería, dar vueltas por el simple placer de hacerlo fue algo novedoso y gratificante. Aquí me tenéis a punto de montar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario